Marzo 2020. Fuerza y paciencia

30 marzo, 2020

Porque no podía ser de otro modo, aquí una nueva "Carta desde el Marquesado". Fuerza y paciencia.
Querida amiga y amigo, espero que vosotros y vuestro alrededor estéis bien, allá donde os haya tocado. Difícil empezar estos días un mensaje con palabras diferentes. En este momento de virus y pandemia no somos ajenos en el Marquesado del Zenete.
Porque creemos que es justo hablar, es justo que estas letras las encabecen las palabras fuerza y paciencia.
Paciencia porque nos toca esperar. Y lo tenso no es la espera en sí, es cuánto de sí. En nuestro Marquesado, donde la montaña es nuestro faro. Este, hoy, parece engañarnos porque no concuerda el alboroto fluido del agua de sus ríos, el canto estelar de los pájaros que la habitan, el hielo descongelando su mesura por los barrancos. No, parece irreal, el almendro exaltando gritos de color en su flor mientras la rutina mira a otro lado.
Ya habrá tiempo de celebrar el color. Ahora nuestro faro también es todo aquel que, por nosotros, pelea en la calle que tanto anhelamos.
Los que pelean por nosotros, y mucho por nuestros mayores, porque si en el Marquesado la montaña es nuestro faro, nuestros ancianos son quiénes lo manejaron y lo sustentan. Ellos, forjados a base de paciencia, ya saben que significa permanecer en casa como símbolo de resistencia. También resistir al invierno cuando arropa nuestras calles, habitar sin queja el interior de las paredes de piedra celebrando la bella alegría de que estas se mantengan calientes. Entornar los ojos y mirar al infinito a través de la ventana, confiar en que el temporal, como su nombre anticipa, pasará.
Pero en nuestros pueblos nunca entendimos la ecuación de la paciencia sin la fuerza.
Fuerza que toca alimentar al día con el empuje de los gestos de todos los vecinos. Con quién presta su movimiento al que no puede andar, con quién presta su tranquilidad a quién no puede descansar. Pero que las calles, ahora, parezcan vacías como fotografías de postal no significa que nuestros hoteles, nuestras bodegas, nuestros guías o nuestros bares cerrados estén parados. Bulle su maquinaria. Se animan lanzándose al espejo la esencia de la sonrisa que tuvieron que paralizar, enfrascan las calurosas bienvenidas en estanterías bien vigiladas para cuando toque celebrar. Por suerte o por desgracia aprendimos conviviendo con la tempestad. Pero ahora, sin duda, la fuerza tiene que estar donde tiene que estar.
Y que no caiga en saco roto que todo volverá, que los paseos a la sombra de nuestros castaños, el frescor en nuestros pies al sumergirlos en los ríos de verano, o nuestros desfiles sorprendidos en las pasarelas heladas se encenderán.
Quizás nuestra montaña, nuestro faro, no nos vino a engañar, quizás solo vino a esfumar la niebla que impedía sentenciar que los verdaderos lujos que extrañamos nadie nos los quitará.
Desde Turismo del Marquesado del Zenete nuestro corazón y fuerza está con las víctimas, familias y todas aquellas personas que están ayudando a despertar de esta pesadilla. A nuestros negocios por mantener intacta su valentía. A todo visitante y amigo de nuestra tierra, te queremos ver pronto por aquí pero ahora QUÉDATE EN CASA.